Un gasoducto es una conducción que sirve para transportar gases combustibles a gran escala. Es muy importante su función en la actividad económica actual.
El gasoducto está formado por tubos de acero muy elásticos y unidos entre sí por medio de soldaduras. Discurre por una zanja que permite que la parte superior del conducto permanezca enterrada al menos a un metro del suelo. Se evita el contacto directo con el terreno por medio de un recubrimiento de polietileno. El diámetro de la canalización se decide en función de la cantidad de gas que vaya a fluir por ella; por ejemplo, el gasoducto de Reganosa tiene tramos de dieciséis pulgadas, de veinticuatro y de treinta. La principal ventaja del gasoducto sobre transportes alternativos es su economía y su seguridad. Su impacto ambiental es mínimo, puesto que la zona por la que discurre se restaura y, al cabo de pocas semanas, salvo por la señalización correspondiente, no se distingue su trazado. Antes de tenderlo, se realiza un estudio medioambiental y otro arqueológico. |


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